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El empleado perfecto
Aaron Adam Luxford había comenzado con sus negocios en
electrónica cinco años atrás y le había
ido bien, aún en los tiempos de recesión. Después
de cinco años su compañía había crecido
hasta llegar a tener 20 empleados. Aaron había sido muy
particular en las contrataciones. Aunque tenía un problema:
no podía permitirse el lujo de vivir un estilo de vida
abiertamente gay debido a que algunos de sus principales clientes
seguramente lo abandonarían. Salvo los primeros cinco empleados
que contrató (absolútamente por sus capacidades),
se aseguró de incorporar al resto por la atracción
que sentía hacia ellos (belleza, además de talento).
Hasta donde él sabía, sin embargo, ninguno de ellos
le sería recíproco si intentaba algún tipo
de avance. Una de las cosas que lo atraía de un hombre
era su heterosexualidad y "masculinidad". Frutas prohibidas,
quizás.
Su vida estaba a punto de cambiar....desde que
había conocido al Dr. William Abenna y habían
hablado acerca del Instituto. El Instituto era una secreta "casa
de retiro" que convertía a las personas en lo que
los demás querían que ellas fueran. Era muy exclusiva,
muy costosa, pero era la respuesta a todos los sueños
de Aaron.
Derek Miles pasó el primer mes de su nuevo
trabajo capacitándose. Estaba impresionado del tiempo
que había dedicado al entrenamiento, pero el Sr. Luxford,
su jefe, parecía preocuparse por sus empleados y quería
que ellos estuvieran felices y cómodos en su trabajo.
El había llegado a British Columbia sólo para
tomar este empleo, al habérsele ofrecido el doble del
sueldo que ganaba en Ontario. Su novia de la infancia había
roto su compromiso unos meses antes de que él consiguiera
el trabajo y no tenía ninguna razón para no empezar
"una nueva vida" en otra provincia. No dejaba nada
atrás.
Cuando fue entrevistado por el Sr. Luxford, fue
tratado como un rey. Agasajo y cena. El Sr. Luxford se pasó
muchas horas intentando conocerlo más profundamente.
Derek se sintió muy cómodo con este hombre, ciertamente
no había sido como cualquier otra entrevista a la que
él haya asistido. Le fue ofrecido el empleo al fin del
día, cuando fue llevado a cenar por el propio Sr. Luxford.
Tiene una hermosa sonrisa. Ese fue el primer pensamiento
que Aaron Luxford tuvo de Derek Myles durante su primer encuentro.
El segundo pensamiento fue mucho más sexual e involucraba
el trozo muy bien perfilado en los pantalones de Derek. No tiene
ni la menor idea de la moda, en absoluto, pensó Aaron,
pero eso sería facil de solucionar. Por supuesto, él
también estaba interesado en la inteligencia del hombre
-había sido seleccionado entre muchos postulantes debido
a su creatividad, habilidad con las computadoras y ética
en el trabajo. Y por su protuberancia, pensó, mientras
sus ojos se dirigían a la entrepierna del joven.
Había pasado todo el día con Derek,
notándolo agradable y conversador, disfrutando de su
compañía. Si este iba a ser un contrato a largo
plazo, en todos los sentidos, Aaron Luxford quiso tomarse todo
el tiempo para asegurarse que él era el hombre correcto.
Al finalizar la cena, Aaron se convenció: Derek era ordenado,
ingenioso, con carácter, independiente.....y listo. Definitivamente
le ofrecería el empleo.
El Sr. Luxford parecía preocuparse mucho
de la salud física y mental de sus empleados. Le dijo
a Derek que durante la jornada diaria de trabajo en Luxford
Electrónica se tomaría una hora para hacer ejercicios
físicos en el gimnasio y una hora para almorzar en el
comedor de la empresa, atendido por un proveedor que servía
las más saludables comidas. Le esperarían, por
el próximo par de años, muchas horas de trabajo
extra, pero también habría oportunidades de viajar
y gozar de un descanso obligatorio por año para darle
al trabajador el tiempo necesario para descansar y proyectar
el futuro. Todo parecía demasiado bueno para ser cierto.
Si le ofrecían el empleo, seguramente lo aceptaría.
Aaron estaba seguro que los intereses sexuales
del muchacho desafortunadamente estaban volcados hacia el otro
sexo, pero él se encargaría de eso después.
Quería conocer realmente al chico, saber cuáles
eran sus defectos, probarlo en varios aspectos del negocio para
ver donde estaban sus mayores virtudes. Le dió tareas
difíciles, tareas imposibles, Derek pudo con todas ellas.
Le asignó una buena secretaría y luego una secretaria
muy limitada. Él pudo sacar el mejor provecho de ambas.
A Aaron le molestaba la estupidez en cualquiera
de sus formas y, para él, todas las secretarias eran
esencialmente estúpidas. Eran mujeres más preocupadas
por su pelo que por su trabajo, pensaba, y tendía a tratar
a sus secretarias con desprecio. Si no les pagara tan buen sueldo,
seguro que rendirían mucho mejor.
En su primer mes en la compañía,
Derek había visto una sola cualidad "negativa"
o "falla", si podría así decirse, en
el Sr. Luxford. Y tenía que ver con su actitud hacia
las mujeres del staff, ya sean secretarias o capturadoras de
datos. Daba la impresión que le parecían inútiles,
era corto con ellas, muy exigente y, de hecho, había
permitido que dos de ellas se fueran ese mismo mes. Hacía
ya un largo tiempo que Derek sólo se movía entre
hombres y por ese motivo le daban lástima esas mujeres.
Pero esos sentimientos se desvanecían cuando notaba el
cuidado genuino que Luxford había demostrado personalmente
hacia él.
Su última secretaria era tan mala que él
se pregunto si no se estaría poniendo a prueba su paciencia
o sus habilidades. En vez de enojarse, él tomó
a la mujer, Carol, y trabajo con ella, insistiendo solamente
en la excelencia de la tarea. Él la elogió, la
mató con sus buenos modos y en el transcurso de un mes
su productividad mejoró, se sintió más
confiada y segura de sí misma y, voluntariamente, trabajaba
tiempo extra para asegurarse que su trabajo estuviese bien hecho.
Derek se sintió bien, no solamente porque
creía que estaba haciendo muy bien su propio trabajo,
sino porque se sentía habilitado para inspirar lo mismo
en los otros.
"Derek, estoy muy satisfecho con tu trabajo.
Solamente quería expresarte un pequeño problema"
"Oh, lo siento, Sr. Luxford, ¿De que
se trata?"
"Trabajas demasiado. Yo se que es extraño
que un jefe haga este tipo de comentario a su empleado, pero
estás en camino de agotarte. Por ese motivo es que instalé
el gimnasio aquí mismo, para asegurarme que mis empleados
cuiden su cuerpo. Tendré que volver a insistirte que,
si quieres seguir trabajando aquí, tienes que hacer tus
ejercicios cada día. Te sorprenderás de la energía
que eso te dará y estoy seguro que tu productividad se
incrementará."
Derek frunció el entrecejo. Él nunca
había entrenado. Su cuerpo estaba en forma porque a él
le gustaba mucho caminar, pero la disciplina del gimnasio nunca
le había importado. No obstante, amaba su trabajo y el
viejo hombre estaba dándole la alternativa. "Ciertamente,
señor, si esto es lo que necesito, puede contar conmigo."
Los primeros seis meses, Derek trabajó
muy duro. Propuso varias nuevas idéas que fueron integrándose
en la manera de Luxford de hacer las cosas. El Sr. Luxford habló
muy bien de él en las reuniones de producción
y en las reuniones de directorio. En ese corto período
de tiempo ya había recibido dos aumentos. Se había
mantenido muy ocupado, pero nunca se había sentido tan
bien físicamente como ahora. El gimnasio y la dieta saludable
realmente habían hecho un buen trabajo en su apariencia
física. Había perdido 15 libras y se notaban los
músculos, bien marcados en su cuerpo. Y él se
sentía realmente bien.
Su trabajo con su secretaria estaba rindiendo
sus frutos y, para ese entonces, estaba comenzando a gustarle
la muchacha. Estuvo tentado una vez de invitarla a salir, pero
tuvo miedo de deteriorar la relación "jefe-empleada"
y temió lo que los demás podrían pensar.
Tenían una muy buena relación y trabajaban como
un buen equipo. Apreciaba su creciente interés en el
trabajo.
Aaron observaba lo que ocurría en la oficina
de Derek con interés. Le había asignado la peor
empleada de la compañía y él la había
transformado en una empleada brillante en un corto tiempo. Era
bueno. Pero le parecía que estaba tomando un interés
muy grande en ella. Era muy celoso de sus empleados, especialmente
de aquellos a los que les había echado el ojo, y desde
ese momento decidió hacerle la vida un poco más
difícil a la muchacha.
Aaron estaba complacido de que ellos no estuviesen
saliendo -Derek parecía conocer los límites- pero
uno nunca sabe cuando la lujuria puede trasponer la puerta.
Quizás era hora de poner realmente a prueba a Derek.
Y entonces sucedió. En una reunión
de producción, Derek se atrevió a cuestionar al
Sr. Luxford. Se refería a lo que él sentía
como un manera anti-ética de sacar ventaja sobre una
compañía competidora más pequeña.
Era algo que Derek pensaba realmente y, ahora que era bien visto
y respetado, sintió que era el momento de poner su grano
de arena para tratar de remediar esa injusticia.
Derek dijo al Directorio que la manera en que
había sido tratado el dueño de FabCorps, George
Templeton, había sido cruel y descuidada. La política
tomada contra el empresario iba a significar que éste
en el corto plazo iba a perder mucho dinero y, en un futuro
próximo, tendría que resignar a la mitad de su
personal. Ellos no necesitaban recurrir a tales artilugios y,
después de todo, un poco de competencia podía
resultar más beneficioso.
Fue como tocarle una herida en carne viva al Sr.
Luxford. Le recordó, en no muy buenos términos,
quién era el jefe, quién pagaba su salario y que
nadie iba a decirle a él como manejar su negocio. No
gritó ni montó en cólera, pero rapidamente
sus palabras se convirtieron en un cuchillo que se clavó
en el pecho de Derek. Al principio Derek intentó defenderse,
pero cuando sintió la ira de Luxford, cedió. Cuando
Luxford dió por terminada la reunión, las miradas
de los otros y su propia condena al ostracismo le hicieron saber,
rapidamente, que estaba en problemas.
Derek cayó en la trampa, pensó Luxford.
Un hombre con mucha moral. Esa podría ser su perdición,
era demasiado ético para los negocios. Si sientes compasión
con cada pobretón que conoces, deberías retirarte
del negocio. No. Los negocios son salvajes y el hombre que maneje
la espada más grande, será el ganador. Y Luxford
pensaba que ese era él.
Le resultó interesante observar cómo
Derek perdió terreno. Una ganada por los chicos malos,
pensó. Resultaba penoso ver como Derek estaba tirando
por la borda un brillante futuro por una simple cuestión
moral. Qué interesante resultaría poder cambiar
la moral de Derek, amoldarlo al tipo de persona cruel que admiraba
-en él así como en otros. Amaba la dureza masculina....y
él haría de Derek una persona dura.
Al día siguiente, cuando Derek fue llamado
a la oficina de Luxford, éste estaba convencido que iba
a ser despedido. Esa mañana todos lo habían evitado
o, cuando lo miraban, lo hacían con el movimiento de
cabeza que se hace por compasión ante una persona fallecida.
Su secretaría, Carol, que ahora tenía el mejor
de los conceptos, como una gran trabajadora, apenas podía
mirarlo a la cara. Ella mantuvo la mirada baja cuando le comunicó
que era requerido en la oficina de Luxford.
El arte de la intimidación, pensó
Luxford. ¿Cómo debería mostrarme ante él?
Veamos. Él probablemente espera lo peor -ya me ha visto
destrozar a otros. Quizás hacer todo lo contrario lo
haga bajar la guardia.
Luxford se sentó en su inmenso escritorio
pero giró su silla, de manera tal que cuando Derek entrara
viera el respaldo de su imponente sillón, en vez de su
cara.
"Siéntate, Derek"
"Si, señor"
Lentamente la silla fue girando y los enfrentó:
"Derek, parece que ayer tuvimos un pequeño malentendido".
Sonrió, pero era una sonrisa forzada.
Derek esperaba que el hacha cayese sobre él.
"Pero, quiero que sepas que valoro tu trabajo...
y tus opiniones. Te llamé para decirte que pienso que
es hora de que tomes tus primeras vacaciones. Estoy haciendo
los arreglos para que puedas ir a la casa de retiro, por el
término de una semana y realmente deseo que no guardes
ningún rencor por lo de ayer. Que tengas una buena semana.",
concluyó mientras hacía girar la silla nuevamente.
"Ehhh....gracias...ehhh...si señor.....gracias".
Se levantó de su silla lentamente, como asustado y se
retiró de la oficina. Lo primero que hizo fue encontrarse
con Carol.
"¿Es todo?, ¿te despidieron?",
preguntó Carol.
"No...ehhh...no. Me está enviando
a la casa de retiro. Me dijo que valora mi trabajo y mis opiniones."
"Me alegro", dijo Carol y le sonrió.
"El Dr. William Abenna, por favor."
Una pausa. "William, encantado de escucharte. Sí,
tengo otro candidato para tí, un hombre joven, bastante
bueno. Pero tú verás todo lo que puedas cambiarlo,
¿no es cierto?"
La voz del otro lado del teléfono rió.
"Es brillante, William. La compañía
lo necesita. Pero yo, por supuesto, lo necesito también.
Sabes perfectamente lo que quiero decir....Bien, ¿este
fin de semana, entonces?. Sí, está todo arreglado.
Oh y...Gracias William".
La siguiente tarde, Derek voló hacia el
Instituto Abenna. Le parecía que iba a ser una semana
excelente. Le habían programado una serie de conferencias
que le resultaban intrigantes e interesantes. Tenía su
propio lugar para hacer ejercicios, su propio sauna, refrigerador,
videocasetera, TV, y una completa biblioteca de negocios y cintas
de entretenimiento. Todo lo que él podría desear
para una estadía agradable. Su única tarea era
completar un "inventario personal", un formulario
que él decidió sacarse de encima inmediatamente.
El inventario era casi como un perfil psicológico,
así como también una lista sobre qué cosas
le gustaban y cuáles no. Se sentía un poco incómodo
teniendo que confesar sus gustos personales, pero pensó
que el objetivo de la misma era adaptar la estadía a
las necesidades de cada persona. ¡Esto tenía que
estar costándole a Luxford mucho dinero!.
Nombre: Derek C. Miles - Ocupación: Analista
y programador de computadoras - Edad: 29 - Estatura: 1.90 -
Peso: 85 - Salud: Buena - Preferencia sexual: Heterosexual -
Estado Civil: Soltero - Actividades favoritas: Caminar, operar
computadoras, entrenar - Actividades que menos le gustan: Bowling,
opera, ballet??? - Comidas favoritas: Pastel de queso, lasagna,
bistec - Comidas que no le gustan: Nabos, espinacas, coliflor
- ¿Fuma?: No, lo odio - ¿Bebe alcohol?: Sí
- ¿Con qué frecuencia?: Usualmente, una cerveza
por día. Algunas veces, vino - ¿Alguna vez en
su vida ha estado utilizando drogas (no medicinales)?: No (etc......).
El Dr. Abenna ordenó sobre un perfil de
6 páginas el cuestionario respondido por Derek, dándole
prioridad a aquellas preguntas que permitiesen ahondar su perfil
psicológico. Derek, de hecho, era una persona polifacética,
feliz, con un fuerte interés en su trabajo, demasiado
quizás, probablemente para mitigar la falta de compañía
femenina y de sexo. Sobre el perfil, el Dr. Abenna delineó
las áreas que mas le interesarían a Aaron Luxford
y agregó algunas cosas más que podían resultarle
de utilidad. Aaron estaba en lo cierto. Derek parecía
ser un especimen muy fino.
La cena era extravagante y durante la misma, Derek
se encontró con otras personas que seguramente estarían
allí por el mismo motivo. Todos eran amables, confiables
y trabajaban duro. Derek se juntó inmediatamente con
Eric, un técnico de computadoras de Edmonton. Ellos bromearon
durante la cena con el humor de dos que se conocen desde hace
mucho tiempo, burlándose amablemente sobre la profesión
de cada uno. Derek deseó tener más tiempo en la
semana para conocer mejor a Kevin. Hacía mucho tiempo
que él no entablaba una amistad. Mientras Derek salía
con Peg, ella ocupaba todas sus horas libres y muchos de sus
amistades fueron quedando de lado. Sería bueno cultivar
una nueva amistad, aunque en el futuro tuviesen que comunicarse
por e-mail, debido a las distancias que los separaban.
Después de la larga cena y de un paseo
aún más largo al aire libre, Derek y Kevin se
dieron las buenas noches y cada uno se fue a su cuarto. La droga
que le suministraron a Derek hizo efecto durante la noche, mientras
dormía, y él nunca se enteraría de lo iba
a pasar.
"Derek, estás sumergiéndote
más profundo y más profundo.....sintiéndote
más y más relajado y confortable. Tu puedes abrir
los ojos y mirar el cuadro que está frente tuyo. Cuando
tú mires el cuadro, te sentirás cálido
y bien, protegido y seguro."
Un shock eléctrico inundó su cerebro
y le provocó una erección instantánea.
"No hay nada que tú no harías
por este hombre. Él es la vida misma...(shock...shock)
y tú le rendirás culto. La vida sin él
es imposible (shock...shock...)...tú lo necesitas...lo
necesitas desesperadamente"
Cada noche, durante toda la semana, los shocks
continuaron.
"Yo pienso que ya es hora de hacer cambios
menores en su personalidad", le dijo el Dr. Abenna a su
personal durante el tercer día de estadía, "Pongan
en marcha la segunda parte del plan, creo que él esta
listo".
"Dios, hoy tenemos la tarde libre",
pensó Derek. "Serán mis primeras horas sin
pensar en el trabajo. Sería bueno que Kevin quiera venir
algunas horas a la ciudad". Derek caminó por el
patio, hacia la habitación de Kevin, a la hora del desayuno.
Lo había visto en la cena de ayer pero no tuvo oportunidad
de hablarle, porque el grupo al que lo habían asignado
tenía una cena de negocios, es decir un ejercicio de
capacitación.
Golpeó la puerta de la habitación
y escuchó la voz de Kevin invitándolo a que pasara.
Abrió la puerta y entró. Al principio no vió
a Kevin, pero luego desde el baño que se encontraba al
final de la suite, escuchó su voz y sólo pudo
ver una porción de su cuerpo a través de la puerta.
"Lo siento, estaba terminando de arreglarme.
Dormí un poco más de lo esperado. ¿Eres
tú, Derek, no es cierto?"
"Sí"
"Bien, no sea cosa que estuviese invitando
a entrar a un loco con una navaja de afeitar"
Kevin salió del baño completamente
desnudo. Un cigarro mediano colgaba de su boca. Derek no sabía
que fumara, él no se lo dijo la otra noche. Parecía
muy cómodo estando desnudo, pensó, y Derek no
podía dejar de mirarlo. Estaba tan.... bien... hermoso.
Era la única palabra que acudía al cerebro de
Derek. Y tan putamente masculino. El cigarro parecía
irradiar poder y fuerza. Derek sintió crecer su miembro
y se avergonzó, pero no podía parar de mirarlo.
Y no podía articular palabra.
"Hey, ¿qué te pasa, hombre?.
Te ha comido la lengua el gato"
"Ehh...nó....sólo que....me
gustaría que vinieras conmigo a la ciudad esta tarde,
eso es todo"
Kevin sonrió y se acercó. Masticaba
su puro y resoplaba. Se paró directamente frente a Derek
y lo miró fijamente. El humo del cigarro iba directo
a la cara de Derek y su miembro se agigantaba cada vez más.
Le dolía tenerlo apretado en sus pantalones.
Kevin alcanzó con una mano la nuca de Derek
y con la otra se quitó el cigarro. "¿Estás
seguro que quieres irte de aquí?" Y acercó
la cara de Derek a la suya y sus labios se encontraron, sus
lenguas se sondearon y se buscaron.
Derek pudo saborear el tabaco en su boca y lo
notó muy agradable. Nunca le había gustado antes,
pensó. ¡Y menos de la boca de un hombre!, y entonces
todos los pensamientos lo abandonaron cuando la pasión
comenzó a consumirlo. Se tiró sobre la cama y
las manos de Kevin fueron sobre él, masajeando suavemente
los pelos sobre su pecho y frotando la poderosa presencia que
existía bajo sus pantalones.
El monitor de televisión estaba en la posición
correcta para que el Doctor pudiese registrar bien el resultado
de su trabajo. Después de haberse cogido a Derek, el
Doctor apagó su cigarro y miró el cuerpo dormido
sobre la cama. Escuchó un ruido que provenía desde
fuera de la habitación. El Kevin real estaba llegando
antes de lo previsto del mandado que él le había
encomendado hacer en el pueblo. Suponía que iba a demorar
por lo menos una hora más.
Desafortunadamente, Kevin abrió la puerta
antes que el Dr. Abenna pudiese reaccionar y entonces lo encontró
en la habitación.
"¿Qué carajo está pasando?
¿Qué está haciendo usted aquí? ¿Quién
está en mi cama?....¿Derek?"
"Oh, Kevin, Kevin, Kevin, mi muchacho. Necesitas
dormir"
Inmediatamente Kevin cayó al suelo en un
profundo sueño. "Qué desgracia que hayas
visto todo esto, Kevin. Hoy, tendremos que trabajar un poco
más de lo planeado"
Caminó hacia Derek que se encontraba desnudo
sobre la cama: "Derek...tú olvidarás todo
acerca de tu encuentro con Kevin... de hecho, estarás
muy enojado con Kevin porque él ha dicho cosas terribles
de tu jefe, el Sr. Luxford. Es el bastardo más arrogante
que has conocido en tu vida. Insultó a Luxford y denigró
tu trabajo. Tú le dijiste que estaba equivocado y que
no lo perdonarías nunca, a menos que se arrastrara y
te pidiera disculpas. El se río de tí y tú
lo golpeaste, dejándolo desmayado en el suelo. Quiero
que te sientas muy orgulloso de haberle dado su merecido y quiero
que vayas a desayunar pensando solamente en como él tendrá
que arrastrarse para pedirte una disculpa y la forma como puedes
rebajarlo".
Derek salió de la cama y, cuando se estaba
vistiendo, miró el cuerpo inmóvil de Kevin y sonrió.
Luego dejó la habitación, ignorando totalmente
la presencia del Dr. Abenna.
"Ahhh, ahora me iré a desayunar y
miraré este pequeño y amado video", pensó
Abenna.
Derek se dirigió a la cafetería
y tomó un rico omelette de vegetales (espinaca y brócoli,
sus favoritos) y ¡casi vomitó cuando vió
que estaban ofreciendo mini-bistecs para el desayuno! "Me
pregunto que voy a hacer en mi tarde libre", pensó.
La noche anterior sometieron a Derek a varias
pruebas y él las pasó satisfactoriamente. Estaba
autorizado a ir a la ciudad, donde compró entradas para
ver un ballet, finalmente cenó en un buen restaurant
vegetariano, después de haber pasado por al menos diez
lugares italianos, donde ni siquiera podía observar la
comida. Amaba el ballet y estuvo a punto de esperar en la puerta
del teatro al bailarín principal para demostrarle su
admiración por lo bien que había bailado, pero
cambió de idéa y decidió que era mejor
volver a la casa de retiro.
A su regreso, pasó por un bar que lucía
interesante. Entró y pidió un Bloody Mary, pero
la camarera le trajo un Gin Tonic. Derek le dijo que se había
equivocado y la señorita lo trató descortesmente.
Terminó gritándole en la cara. Después
de decirle todo tipo de obsenidades, fue echado del lugar y
estaba tan disgustado que entró en otro bar y se tomó
seis medidas de whisky escocés en no más de veinte
minutos. Sintiéndose mucho mejor, decidió regresar
a su suite.
A su arribo, esperando en la puerta de su habitación,
estaba Kevin. Viendo llegar a Derek, juntó sus manos,
se arrodilló y le pidió que lo perdonara. Le dijo
que sería capaz de hacer cualquier cosa para lograr su
perdón. Derek se puso duro cuando vió al hombre
suplicándole. Llevó a Kevin dentro del cuarto
y se propuso a encontrar la manera de rebajarlo. Lo observó
mientras hizo que Kevin se afeitara completamente el cuerpo,
hizo que Kevin comenzara a lamer sus pies y ocasionalmente le
permitió que chupara la verga. Fue la peor de las humillaciones.
Derek realmente estaba ansioso de retornar al
trabajo. Había sido una estadía maravillosa (debía
recordar agradecerle al Sr. Luxford y al Directorio), pero había
mucho trabajo y mucho dinero para hacerle ganar a la empresa.
Llego a su trabajo media hora más temprano que de costumbre
y encontró a Carol maquillándose en el escritorio.
¡Qué flor de hija de puta! No había
excusa para eso, pensó. A ella se le pagaba por trabajar
¡Qué clase de mujer! Le arrebató el lapiz
de labios de las manos, le gritó que volviera a sus tareas,
quizo saber porqué su correo no había sido ordenado
mejor en su ausencia y se encargó de hacerle notar la
pobre calidad del trabajo que ella realizó mientras él
no estaba. Estaba hecho una furia. Cómo podía
ser que había que controlar a todas esas mujeres a cada
momento, de lo contrario enseguida sacaban provecho de la situación.
Aaron observó la riña con su secretaria
a la distancia. Al menos el muchacho estaba comprendiendo lo
que él sabía de las mujeres desde hace muchos
años. Se merecen eso y mucho más. Sonrió
y regresó a su oficina.
Derek se puso a trabajar inmediatamente, pero
al final de la mañana ya tenía decidido que no
podía continuar trabajando con Carol -una reverenda puta-
así que la despidió al mediodía. Fue hasta
la computadora y mandó un e-mail al departamento de personal
comunicando que ella había sido despedida y ordenó
que se publicara un aviso pidiendo, preferentemente, un secretario
de sexo masculino para comenzar a trabajar inmediatamente. Luego
llamó a Edmonton y le dijo a Kevin que necesitaba un
secretario y que él debía aceptar el empleo, algo
más acorde a su talento.
El Sr. Luxford lo llamó después
del almuerzo. Esta vez, cuando Derek entró a la oficina
de Luxford, el jefe estaba sentado en la gran silla observando
su ingreso.
"¿Has disfrutado el retiro, Derek?"
"Oh, sí, señor. Fue estimulante.
Aprecio mucho que me haya dado la oportunidad y yo intentaré
retribuirle la fe y la confianza que usted puso en mí".
"Muy bien, Derek. Duerme, por favor"
"Sí, señor", los ojos
de Derek se vidriaron inmediatamente, pero no se cerraron, porque
así le había sido ordenado.
"Derek, me gustaría ver el resultado
de todo el entrenamiento que has recibido. ¿Te molestaría
quitarte la ropa para mí?"
"No, señor. Como usted diga señor".
Se puso de pie y comenzó a sacarse la ropa, apilándola
cuidadosamente sobre la mesa más próxima a él.
Los efectos del trabajo de gimnasio y del adecuado régimen
de comidas de la última semana, habían esculpido
bellamente su cuerpo.
"Muy lindo, Derek. Excepto por tu pelo, demasiado
yuppie. Pienso que me gustaría verle con menos pelo atrás,
pero mantenga el largo en la parte superior, pienso que le quedaría
bien con su cara larga y sus pómulos prominentes. Un
aro, quizás. Y vuélvase rubio. Sí, definitivamente.
¿Lo haría por mí, Derek?"
"Me haría feliz hacerlo, señor"
"Sí, le encantará su look,
Derek, estoy seguro. Realmente me gustan los hombres con el
cuerpo suavemente trabajado. Tú quieres estar suave y
fuerte, ¿no es cierto?. Eso realmente me excitará,
Derek. Y tú te excitarás mucho, también,
¿no es verdad?"
"Oh, sí, señor"
"Ahora, ven aquí, Derek y muéstrame
cuanto apreciaste la semana que te has tomado. ¿Has besado
a un hombre, Derek -besado sexualmente, ¿me explico?"
"Sí, señor"
"Bien. Quiero que me beses. Y cuanto más
lo hagas, más te encontrarás excitado sexualmente.
¿Es lo que siempre has estado soñando, ¿no
es así? ¿Siempre has querido besarme?"
"Sí, señor....siempre"
"Bien, entonces ven, no seas tímido"
"No, señor"
Derek dió la vuelta al escritorio, puso
a Luxford contra la pared y comenzó a besarlo, lentamente
al principio, su lengua penetrando la boca de Luxford como un
ariete y cuanto más lo besaba, más se excitaba,
los besos se volvían más y más apasionados,
intensos y poderosos. Era como si el sexo le hubiese sido negado
a Derek durante años y ahora, de repente, estaba entrando
a raudales frente a Luxford.
"El sabor a tabaco en la boca del Sr. Luxford
me enloquece", pensó. "Qué afortunado
soy de saber que éste sorprendente hombre gusta de mí.
Haría cualquier cosa por él. ¡Lo amo!"
Luxford estaba disfrutando completamente la pasión
que éste hombre sentía hacia él. Las manos
de Derek estaban sobre su cuerpo y sentía una explosión
de placer en cada beso y en cada abrazo. Detuvo la acción
momentáneamente, simplemente pidiéndole a Derek
que hiciera una pausa, lo llevó a la cama y lo hizo caer
nuevamente sobre él. En minutos, Derek le había
quitado la ropa a Luxford y le estaba dando una terrible chupada
de verga. Parecía totalmente dedicado a satisfacer al
objeto de su afecto y nada le importaba de él mismo.
Finalmente, Luxford acabó, pero tuvo otra erección
de inmediato. Entonces tomó el firme culo de Derek, que
se lo ofrecía provocativamente, y lo penetró.
Derek gritó un dolor glorioso ya que su amante lo estaba
usando totalmente.
Derek era el tercer empleado que había
sufrido "el retiro". Luxford realmente no sabía
que podía esperar de este muchacho. Pero no quería
esperar demasiado para averiguarlo. Su empresa estaba creciendo
ciertamente y este muchacho todavía era el más
excitante. Había notado todavía una cierta resistencia
dentro de él, no referida al sexo, pero sí hacia
algunas estrategias de negocios. Un buen argumento era siempre
un preludio a un sexo mejor, pensó.
Estando todavía encima de Derek, le pidió
que se vistiera. Le dijo que estaba muy complacido con su desempeño
y que le gustaría que fuese a su casa a cenar. Derek
estaba feliz con el cumplido.
"Debes despertarte ahora, Derek"
Derek habló: "Realmente deseo poder
tener nuevamente una oportunidad como ésta, señor,
y anhelo poder mantener su confianza", dijo, siguiendo
la conversación que había comenzado un momento
antes de que Luxford lo durmiera.
"Escuché que despediste a alguien
hoy"
"Sí, señor, a una incompetente.
No podía permitirle que siga estafando a esta compañía.
Ya he pedido un secretario -hombre- para que la reemplace. Es
la única manera de tener un buen día laboral.
Hay un hombre joven, que conocí en el retiro, que pienso
podría ser excelente para ese cargo".
"Excelente, mi muchacho. Realmente debes
venir a cenar, esta noche. Te espero a las siete"
"Muchas gracias, señor". Cuando
Derek dejó la oficina se miró en el espejo y pensó
que feo y anticuado era su corte de pelo. Quizás algo
más corto en la parte de atrás y en los lados
luciría mejor.
Derek se preparó durante la tarde afeitando
su cuerpo, algo que él siempre había querido hacer
y compró un matizador para aclarar el pelo, haciéndolo
más rubio. Lucía muy bien, pensó, mirándose
fijamente al espejo.
Cuando Derek llegó a la casa de Luxford,
le sorprendió ver que uno de sus socios, Philip, le abría
la puerta. Lucía como un mayordomo, pero sin uniforme.
Philip no pareció reconocerlo pero se comportó
muy profesionalmente, como un mucamo, con modales más
bien distantes.
Cómo le gustaría vivir alguna vez
en un lugar como éste y estar cerca todo el tiempo de
semejante hombre como el Sr. Luxford. Sería fantástico.
"Derek, mi muchacho", dijo Luxford cuando
Derek entró al hall "Qué bien que te ves.
Duerme. ¿Lo harás?. Tengo un pequeño trabajo
que necesito que esté hecho antes que nos sentemos a
cenar. Seguramente recordarás perfectamente al horrible
George Templeton, ese que tú equivocadamente defendiste
algunas semanas atrás. Él se ha alejado del pueblo
unos días. Quiero que vayas a su casa y veas si puedes
encontrar los planos de su nuevo diseño. Le enseñaremos
quién es el jefe. ¿Harías eso por mí,
no?"
"Seguro, Sr. Luxford. Me hará feliz
hacerlo"
"Philip te acompañará, pero
me gustaría que tú seas el único que entra
en la casa. ¿Me harías ese pequeño favor?"
"Seguramente, señor"
"Por supuesto, si fueras atrapado, dirás
que todo esto fue tu idea y que yo no tengo nada que ver"
"Por supuesto, señor. Es una idea
totalmente mía"
Cuando Derek regresó esa noche, tuvieron
una maravillosa cena y luego se retiraron al dormitorio, donde
Luxford exhibió las maravillosas cintas eróticas
orientales que Derek había estudiado en su semana de
retiro. Derek se entregó a una noche entera de exquisita
y dolorosa pasión.
El siguiente día de trabajo Derek pareció
olvidar todo lo ocurrido la noche anterior. Toda su concentración
estaba puesta en ser el mejor empleado. Admiraba la ética
laboral y la astucia de su jefe y anhelaba el día en
que fuera ascendido en la compañía, pero por ahora
estaba satisfecho de hacer lo mejor posible todo lo que le fuera
ordenado.
Su nuevo secretario, Kevin, había agradado
al Sr. Luxford, quien los había invitado a almorzar.
Cuando regresaron a la oficina, Derek cerró la puerta
y se aseguró que Kevin supiera quién era el jefe.
Acabó tres veces. Luego, lo envió a la oficina
de Luxford, donde los recientes talentos de Kevin fueron puestos
a prueba, nuevamente.
Derek se había convertido en el empleado
perfecto de Luxford.
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